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Este proceso debería llevarse a cabo por la noche, antes de ir a la cama. Mientras dormimos disminuye la producción de saliva y por lo tanto también se reducen las defensas de la boca y el daño provocado por las bacterias que forman la placa bacteriana es mayor.
No obstante, no todo el mundo dispone de suficiente tiempo o paciencia para llevar a cabo un cepillado tan minucioso, de ahí que los especialistas recomienden repartir el proceso en dos o tres veces, después de las principales comidas. Si sólo se va realizar el cepillado dos veces al día, el otro momento ha de ser por la mañana, ya que es cuando la boca está menos higienizada. |